viernes, febrero 04, 2011

Clero, maricones y bolleras (El miedo de Dios)


El pasado 26 de diciembre, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, durante la celebración de la fiesta de la sagrada familia, hizo unas sorprendentes declaraciones en la homilía. Sus palabras fueron: La UNESCO tiene un plan para "hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual"
No entraré en la locura que representa, por parte de la curia, permitir que un descerebrado suelte tal barbaridad. No entraré en el hecho de la inmoralidad que representa permitirse, como si aún andáramos en la edad media, insultar de ese modo a una institución como la UNESCO, de las pocas que todavía merecen un respeto.
Pero si que quiero elucubrar un poco el por qué de esa preocupación. Me explico:
Si todo se nos llena de maricones y bolleras es evidente que se va a producir algo terrible: Disminuirá el número de nacimientos. Habrá menos niños y niñas. El cómputo de efebos y vírgenes a los que llevarse a la trastienda de sus locales (llamémosles sacristías o confesionarios) descenderá de un modo preocupante y entonces ¿Dónde ejercer la pederastia que tanto practican?
No quiero imaginarme un mundo en que no existan niños para sus desequilibrados. Es terrible llegar a pensar en el cierre de las “gateras” de los confesionarios. Aquellos lindos agujeros por los que el padre confesor deslizaba su mano para acariciar los genitales de inocentes infantes. Quedarán allí, cubiertos de telarañas, en desuso, olvidados para siempre.
¿Qué harán los pobres curas? Deberán emigrar a países africanos donde la mariconez no haya llegado y aquí, en la vieja Europa católica, nos quedaremos sin guías espirituales, solos ante la embestida del diablo en formato homosexual.
No puedo asegurarlo, pero por sus actos tal vez esta sea la razón de su preocupación, la razón última que haya provocado esas conversaciones de claustro, esos correveidiles que han llegado desde el Vaticano hasta las orejas de Demetrio. 
Entiendo tu susto y tu estupor Demetrio ¿Dónde camuflareis vuestros pecados de la carne si  os faltan chiquillos? Entiendo que debas compartir tu miedo con los feligreses ya que ellos son los que deberán proporcionarte la tierna carne deseada, a pesar, incluso, de insultar a un estamento de la seriedad de la UNESCO. 

Podéis leer la homilía entera en este enlace Lo encontraréis a seis párrafos del final de la misma.

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