jueves, septiembre 02, 2010

Los toros y la hombría

¡Santiago y cierra España!
En un pueblo llamado Sacedón (Guadalajara) se produjo un incidente por un tema taurino, y es que ya se sabe que a estas alturas apenas hay temas en el planeta tan importantes como ese. Paso a reseñarlo:
La cuestión es que a unos energúmenos, unos seres viles que no se merecen la gracia de llamarse españoles, no se les ocurrió otra cosa que colgar un cartel insultante del puente bajo el cual, la pacífica gente del pueblo se dedicaba al acoso y derribo de un toro, tradición que forma parte de esa localidad y tantas otras, viriles y valientes.
Dicho cartel rezaba una leyenda relativa a la prohibición de la alta gesta hispana que representa ir a por el toro y cargárselo, acto solo la altura de hombres muy hombres, descendientes del Cid y de Viriato, con unos cojones que no les caben entre las piernas y sabedores que solo hay una verdad, la suya.
Los otros, los antitaurinos, se dedicaban a la provocación con su actitud chulesca, parados allá arriba sin decir nada tras su insultante cartel, "Tauromaquia abolición" rezaba, eran una horda salvaje de tres individuos, una multitud sanguinaria que pretendía socavar, con su provocación sin nombre, el acto de gallardía que representa el ir unos cuantos cientos a por el bravo astado.
Evidentemente, la pacífica gente de Sacedón no pudo rehuir el conflicto ya que el cartel les dolía y agredía, razón por la cual se vieron en la necesidad de defenderse de tamaña agresión. Y allá fueron, valientes, como si fueran a echar al moro del amado suelo patrio. Solo unos cientos contra aquel salvaje ejército de tres personas.
A los gritos de “Hijos de puta, tiradlos por el puente” empezaron a tirarles piedras mientras los tres cobardes permanecían escondidos tras su vergonzoso y antilibertario cartel. Como la provocación no cesaba, la gente del pueblo se vio en la obligación de subir a defenderse al grito de “matadles”. Allí llegaron, como Fuente Ovejuna, la lástima fue que la guardia civil no les permitió lavar la honra patria, limpiar el escarnio de ver amenazada su libertad de matarifes de feria, demostrar su hombría.
Por culpa de la guardia civil, las pobres gentes de Sacedón no pudieron ajusticiar a los provocadores que merecían ese auto de fe, esa vuelta a los valores tradicionales que antaño convirtieron a España en un imperio donde no se ponía el Sol. Esa pobre gente hubo de acostarse esa noche con el simple premio del toro cuando podían haberlo hecho con tres o cuatro humanos de propina y echarles un buen polvo a sus hembras.
¿Cómo va a ir bien este país si hay quien se atreve a meterse con la libertad de unos esgrimiendo su propia libertad? Aquí, la razón y la ley está del lado del más fuerte, sino que tipo de machos poblaría y repoblaría la gran nación.
Lo dicho ¡Santiago y cierra España!

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Triste España:
ayer parece ser que en Sacedón, unos 200 paletos y violentos garrulos agredieron "en manada" a 3 ó 4 personas que pàcificamente desplegaban una pancarta en defensa de los animales.
Parece que lo de la España del siglo XXI aún no se ha consolidado del todo, porque la España profunda de Atapuerca -la de la ignorancia y la de la brutalidad más extrema- aún no ha desaparecido para nuestra desgracia.
Mi más absoluta admiración por los activistas de Igualdad Animal, son un claro ejemplo de esperanza para España.Un saludo desde Valladolid

Manel dijo...

Por tu comentario veo que a pesar de la cantidad de energúmenos que nos rodean existe gente como tú que es capaz de mirar hacia adelante en vez de seguir anclada en Isabel y Fernando.
Gracias por tu participación en el blog y por la calidad de tu comentario.

Anónimo dijo...

haaaa,sacedon,sacedon,el toponimo mismo,indica la españa profunda.
el latifundio y la mesnada al servicio del señor.
desfaciendo entuertos, y conservando en ese rancio almibar,la tradicion del cuasi, extinguido.
macho hispanico.
he aqui, que lo unico que queda, es paciencia,
mucha.

Manel dijo...

¿Seguro que extiguido?
Yo aún sigo pensando que queda mucho macho hispánico. Por desgracia.