viernes, agosto 12, 2011

Visita del Papa a Madrid 2

Dios, el Papa, Rouco Varela, el sexo y la capital de España

Realmente es una putada. Llego de vacaciones y me encuentro con esta noticia. La leo y pillo un cabreo descomunal por el distinto tratamiento que el catolicismo da a las católicas-folladoras que acudan a Madrid y el que les dio en su día a las que acudieron a Barcelona.
Cómo puede ser posible que a todas las católicas absorbe falos y/o abortadoras que acudan a Madrid se les otorgue el perdón divino y a las que lo hicieron en Barcelona no. ¿Es que las de la capital del reino se llenan de vergas más cercanas a Dios que las catalanas? ¿Es que las penetran ángeles con sus enhiestas espadas en vez de ser cubiertas por seres tan mundanos como los catalanes? Mal vamos si empezamos a hacer distinciones autonómicas para el perdón divino. Otrosí sería que no nos cobraran la Iglesia en Catalunya. Llegados a este punto creo que casi el 100% de catalanes aceptaríamos de buen grado la purga de los pecados de la carne si ello nos representara el dinero que alegremente se regala a esa secta enfermiza. Y quien no estuviera de acuerdo que se empadronaran en el Vaticano.
Tampoco entiendo que una noticia como esta llegue tan tarde. A mi modo de ver hubiera sido mejor saberlo unos meses antes. De ese modo, los ateos acérrimos hubiéramos podido perseguir a las castas católicas haciéndoles saber que sus deslices sexuales iban a ser perdonados. Imaginároslo: Los ateos contentos por profanar esos límpidos sexos y ellas… ¡Oh, ellas! sintiendo hasta lo más hondo los envites de la carne diabólica y placentera pero sabedoras que en breve quedarían limpias de nuevo. Una maravilla, creedme.
Y ahora aquí me veis, sin entrar en católica alguna y encima, viendo como por el hecho de ser catalanas, a mis pobres feligresas se las llevará el demonio sin que yo pueda hacer nada  por ellas.




1 comentario:

Manel dijo...

Tras toda una vida luchando contra el aburrimiento y la estupidez; no me imagino una eternidad sin la música de los Rolling, unas charlas con Moix, Sampedro o Russell; buenas comilonas regadas por grandes vinos y lindas sesiones de sexo con morenazas que me enamoraron en vida.
Con todo esto ¿Quién quiere cielo?