martes, junio 15, 2010

AFGANISTÁN

Uno se ha ido preguntando hace ya tiempo ¿Qué coño hacemos en Afganistán?
Es cierto que nos han contado que los afganos eran muy malos y que allí se hospedaba un moro con barba, turbante, delgado y de mirada tristona pero altiva que se había metido con los amos del  mundo. En consecuencia para encontrarlo era necesario poner patas arriba a todo un país, dejando entrever que sus servicios de espionaje eran tan inútiles como incompetentes.
Nos explicaron lo terribles que son lo talibanes, destruyendo monumentos históricos y obligando a sus mujeres a llevar un prenda vergonzosa que se da en llamar burka y que representa una humillación de género. Como si no fuera peor la vida de la mayoría de mujeres africanas, niños africanos y hombres africanos.
Después de los años se sigue llevando burka, los talibanes siguen en pie de guerra, al moro no lo encuentra nadie, de los monumentos nadie se acuerda, el país está peor que antes y no tenemos ni idea de lo que ha sucedido allí dentro en los últimos nueve años.
Dicho esto vuelvo a la pregunta del principio y cómo me la respondí yo desde mi inocencia de persona anodina y de a pie. Mi primera respuesta fue que era necesario prolongar una “guerrita” periférica para reducir el stock armamentístico de los amos del mundo, que tal vez hubiera algo de interés entre aquel pedregal: petróleo, gas, una vía de acceso hacia otra invasión buscando al moro… Simplemente las reflexiones tontas a las que se llega desde la inocencia.
Pero resulta que hoy me aparece una breve reseña en un periódico gratuito que, resumidamente, explica lo siguiente: Geólogos del país de Mandamás han descubierto en Afganistán un inmenso yacimiento mineral valorado en un trillón de dólares (820.000 millones de €). Aseguran que hay inmensas vetas de hierro, niobio, oro, cobalto y litio (baterías de móvil, ordenadores. ¿Les suena?)
Imaginarán que lo he entendido todo de repente. No encuentran al moro de superficie pero son capaces de detectar la de dios es cristo bajo tierra, y va a ser entonces que lo del burka no era tan importante ni los talibanes tan jodidamente malos.
Si al pobre Congo lo sumieron en la miseria más absoluta por sus reservas de coltán no quiero ni imaginarme la que les queda a esa pobre gente.
A pesar de ello pronto deberé comprarme otro portátil para ir con los tiempos modernos, e incluso me estoy pensando en cambiar de móvil, que el mío no tiene teclado “qwerty”
Que afortunados somos ¿Verdad? 
VER LA NOTICIA: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/06/14/internacional/1276496771.html

1 comentario:

Manel dijo...

Creo que sí, que por fin lo voy entendiendo. Precisamente por eso me desligo de lo que ellos desean que crea: desde la caida de las torres hasta de la existencia del moro.
Igual es que no entiendo tu comentario.